Problemas Estructurales


La casa Carlos Beires (1973-76) fue construida en un momento particularmente difícil para la construcción en Portugal, en un contexto económico, social y cultural determinado por la revolución de 1974. Los arquitectos portugueses de la época, entre ellos Siza, carecían de recursos técnicos ya disponibles en otros países europeos.
Por ello, algunas de las anomalías encontradas en la visita al edificio tienen su origen en el propio proyecto, no habiendo entonces los requisitos constructivos que hoy condicionan el proyecto de arquitectura.

HUMEDADES E INFILTRACIONES


La principal anomalía constructiva observable a simple vista es, sin duda, la presencia de humedades, algo habitual en las viviendas en Portugal. Sin embargo, estas pueden tener orígenes muy diferentes, llegando a ser en algunos casos más que una simple irregularidad.

Las paredes exteriores del edificio están compuestas, del interior al exterior, por un paño de perpiaño de granito, revocado y pintado, y un paño de albañilería de menor dimensión, también revocado y pintado. La cara exterior se recubre con un revestimiento a base de ceresite, forma común de impermeabilización de las fachadas en la época.

Un recorrido por el perímetro de la casa no permite apreciar patologías de mayor gravedad, pudiendo estas estar ocultas, debido a que el exterior ha sido pintado recientemente.
Sin embargo, es posible apreciar en la base de la vivienda una mancha generalizada, de tonalidad verde, indicación de humedad proveniente del terreno infiltrada en las paredes.






Esto puede ser debido al deterioro de los materiales, al desencolamiento de los revestimientos o incluso a la formación de salitre.

En el interior, la presencia de humedad se hace mucho más evidente, especialmente en la planta superior.






El origen de estas humedades resulta evidente tras la observación de la cubierta, donde se aprecia un
problema en la evacuación de las aguas pluviales. A simple vista puede verse una insuficiencia en la pendiente, tanto en la losa de la cubierta como en el canalón que conduce el agua a los tubos de caída.






  


Las sucesivas intervenciones de impermeabilización pueden haber agravado la infiltración de las aguas pluviales, pudiendo observar, tras un día de lluvia, la presencia de agua entre las paredes.

También en el piso superior, en especial en las habitaciones de los extremos, existe además de la humedad por infiltraciones de la cubierta, de la que hemos hablado anteriormente, humedad por condensación. Esta surge por la falta de evacuación de los vapores de agua generados por la ocupación del edificio (la propia respiración de los ocupantes), así como por el mal islamiento térmico de la vivienda.



MAL AISLAMIENTO TÉRMICO

Junto con la presencia de humedades, el incorrecto aislamiento térmico es una de las irregularidades de mayor gravedad de la casa Beires.
La insuficiencia térmica de las paredes exteriores unida a la excesiva exposición solar, le confieren una temperatura demasiado elevada a la planta superior, mientras que la debilidad del sistema constructivo y la existencia de grandes vidrios permiten la pérdida del calor excesivo en la planta baja.

ACTUALMENTE

Hace varios meses empezaron nuevamente con las obras para acabar con los problemas en la azotea pero todavía no están solucionados.

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